45 – QUE DEBEMOS HACER PARA QUE LAS PRACTICAS DEN RESULTADOS POSITIVOS

Hoy vamos a ver este tema por la razón de que todo lo que nosotros hacemos aquí es de tipo práctico. Lo fundamental es aprender a sacar las prácticas y ponerlas en limpio, como dicen.

En las prácticas del desdoblamiento por ejemplo, la mayoría de las personas están fracasando, como que no han arrancado. En las prácticas de meditación, lo mismo. De la práctica de la retrospección, ni decir.

Sólo de vez en cuando se ve que los alumnos estén sacando prácticas en limpio. Entonces, en razón de eso, entra esta conferencia en el temario. Esto es para que tengamos en claro los distintos elementos que nos pueden llevar al fracaso cuando uno intenta hacer una práctica cualquiera.

Todas las prácticas, pues, dan resultados positivos, indudablemente. Lo importante es que uno llegue a hacer la práctica en la disposición de ánimo que se requiere para ello.

PRIMER ASPECTO DE FRACASO:

Uno de los aspectos por los cuales las prácticas fracasan es la FALTA DE CONCENTRACIÓN:

Normalmente, la mayoría de las personas no le damos la importancia que se merece a la Concentración. La Concentración es un poder terrible. Estamos concentrados cuando la Conciencia está centrada en la acción.

Si nuestra Conciencia es nuestro Dios particular, se imaginarán que ese nunca fracasa. Si una persona centra su Conciencia en lo que está haciendo, si no se distrae, si no se disipa, de hecho tiene poder. Y la Concentración es el mayor poder al que uno puede aspirar. Así no lo veamos todavía, así no lo analicemos, más adelante nos iremos dando cuenta de que es el poder más grande que puede desarrollar el hombre. Una persona en concentración logra cosas maravillosas. Puede, por ejemplo, atravesar una piedra caminando, pasar por el interior y salir al otro lado de una pared, etc.

Entonces, lo importante sería aprender a centrar la Conciencia en lo que estamos haciendo. Lo grave está en que la mayoría de los seres humanos no nos sabemos concentrar. Creemos que nos concentramos porque desarrollamos ciertas labores de manera aparentemente juiciosa, pero no estamos realmente concentrados.

Si uno quiere comenzar a desarrollar la Concentración tiene que empezar a llevar adelante una tarea muy sencilla: ver qué es lo que hace en el día. Cosa por cosa, sirve irla anotando, para ser consciente. El día que logremos hacer esa cosa concentrados será un éxito.

Entonces: la primer labor del día, la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta, la sexta, la séptima, etc., etc. y así todas, una detrás de otra. Indudablemente, la primera del día será despertarse, regresar del cuerpo astral al plano físico. Y hay que aprender a hacerlo como una labor consciente, centrar la Conciencia desde ese mismo instante para poder recordar todos los sueños. Mantralizar y traer todas las películas de lo que hicimos en el mundo astral. Y así quedaría uno todos los días despertándose conscientemente, recordando.

La segunda labor sería anotar cada uno de los distintos sueños que se tuvieron. La tercera incorporamos para salir de la cama. Indudablemente, un trabajador ordenado lo primero que hará será comprobar en qué dimensión se encuentra. No vaya a ser que esté todavía en la quinta y crea que está en la tercera dimensión. Deberá dar un brinquito con el deseo de flotar para ver si todavía está en la quinta. Sigamos, la cuarta será estirarse, la quinta será desvestirse o ir hasta el baño, llegar hasta el lavamanos, quitarse la ropa, meterse en la ducha, ajustar el chorro, que esté caliente, cerrar la puerta de la ducha, enjabonarse, enjuagarse, secarse, y así sucesivamente.

Ustedes ni se imaginan el número de tareas que se hacen en el día, y todas mecánicamente. Tenemos que llegar a hacerlas conscientemente, concentrados, con nuestra Conciencia centrada en lo que estamos haciendo en cada uno de esos instantes, para poder darnos cuenta de cada uno de los yoes que intervienen en cada tarea del día.

Entonces, uno tiene que luchar todos los días desde que se levanta por estar concentrado, por vivir el instante, por no distraerse, por no permitir que se le vaya la Conciencia a dar un paseo quién sabe a dónde. O se duerma definitivamente y estemos todo el día como zombis, caminando en la calle, hablando con la gente, peleando, discutiendo, preguntando precios, etc., y por la noche al volver a la casa si nos preguntan “¿Qué hizo usted hoy?”, respondamos “No sé”. Y esto porque hemos estado tan dormidos que no nos acordamos ni siquiera de lo que hemos hecho en el día. A ese punto se llega.

Cuando una persona ya es consciente de cada pasito de estos se baña, por ejemplo, y descubre los elementos que le ponen conflicto. Comienza a darse cuenta por qué en el diario vivir hay tantas indecisiones y otras cosas similares.

Si uno ya tiene un programa de actividades para el día va a lo que tiene que hacer, y no permite que llegue un pensamiento que no tenga que ver con lo que corresponde a esa tarea. La lucha está en eso. La Conciencia irá despertando y cada vez habrá más Concentración. Por ejemplo: una persona está haciendo la tarea número tres y resulta que se va a encontrar con fulanita en la tarea doce, y está tan emocionada que en la tarea tres está pensando en ella. Conclusión: está dormida.

Necesariamente tiene que estar centrada en lo que está haciendo en esta tarea. Si está pensando en ella, pues, está en el futuro, y no está viviendo el presente, no está viviendo el instante. Y si no está viviendo el presente no puede estar concentrado. Lo mismo sucede cuando uno esta en una reunión con alguien y está pensando en un problema que ocurrió en una tarea anterior. Esa persona no está viviendo el instante. De hecho, está descentrado, y tiene que hacer esfuerzos por centrarse.

Ustedes van a notar algo muy interesante: Cuando uno hace una tarea concentrado esa tarea se simplifica y se achica, y se vuelve sencillísima de hacer, y agradable, deliciosa. La tarea más elemental, lavar los pocillos de café, se siente muy agradable si se está concentrado, porque se está centrado en lo que está haciendo.

¿Pero qué sucede cuando se están lavando los pocillos de café? Uno descubre que hay yoes que dicen: “¡qué hartazgo!, sería mejor que otro lavara esto”. “¿Por qué tendrán que dejar los pocillos así?”. Y comienza una pelea interior entre los distintos yoes que no permite que uno esté concentrado.

Si comenzamos a darnos cuenta de eso podemos aplicar el proceso de muerte en marcha. A cada uno de esos detallitos que van apareciendo le vamos dando garrote. Fíjense que el que tiene el hábito de estar desayunando y pensando en la reunión con el gerente está desubicado.

¿Que dirían ustedes de este ejemplo?: Voy a preparar nómina. Entro a la oficina, me siento, inmediatamente le digo a la secretaria: “traiga un café”. A los cinco minutos de que me ha traído el café entra una llamada, me pongo a charlar con fulano. Ya son las nueve de la mañana y no he empezado a preparar la nómina. Después llega la secretaria, se sienta y le cuenta a uno un problema que tuvo con el esposo. Después otra cosa y ya, las once, y no he preparado la nómina. Y a todo el mundo le digo que estoy preparando la nómina.

De pronto uno llega en determinado momento y piensa: “¡nómina!”. La secretaria dice: “entró una llamada de tal”, y le respondo: “no atiendo a nadie hasta que no acabe la nómina”. “¿Quiere café?”. “No tomo café mientras esté preparando la nómina. Nada de eso, estoy aquí”.

¿Qué sucede? Uno se concentra tan intensamente que en minutos acaba la nómina. El error está en andar mariposeando y dando vueltas en lo que no hay que hacer. Si uno se concentra lo logra.

Si empezamos desde ahora a luchar ustedes van a darse cuenta de algo muy simpático: Llega uno al trabajo y la labor se vuelve chica, y uno lo termina en un rato porque lo hace disciplinado.

La persona que dice: me levanto, me baño, tiendo la cama, me visto, preparo el desayuno, organizo esto, desayuno, me voy, hago esto, llego a tal parte, hago esto, etc., esa persona va programada, va haciendo cosa por cosa y las vas haciendo centrada.

Resultado: con ochenta o noventa tareas las despacha todas. Pero el que no está programado, ¿qué hace?: “Voy a hacer esto primero. No, mejor hago esto otro. No, mejor dejo esto para mañana…”, y a la hora del té termina en que se le fue el día y no hizo nada, porque no tiene una disciplina. No está aplicando la Concentración en lo que está haciendo. Conclusión: fracaso.

Si ustedes se concentran ordenadamente en cada actividad, por simple que sea, van a descubrir algo: Hay tareas que nos agradan y hay tareas que nos desagradan. ¿Están de acuerdo?

Las tareas que nos agradan las hacemos muy rápidamente porque nos gustan, pero las tareas que nos desagradan siempre las posponemos. Pero ¿por qué nos desagrada determinada tarea? ¿Será que no sabemos bien cómo hacerla? ¿Será que hay algunos yoes que obstaculizan el desenvolvimiento de esa tarea?

Si observamos, la misma palabra Conciencia quiere decir CON, que es más, y CIENCIA, que es Sabiduría. Entonces, es el Ser el que nos va diciendo a nosotros, la vocecita nos va diciendo, hágalo así. Y lo vamos perfeccionando en una forma tal que cada día nos agrada más esa tarea. Y llega el día en que la tarea más difícil la hacemos perfecta.

Sentimos agrado porque la hacemos perfecta, entonces, queremos que vengan tareas. Nos volvemos personas preparadas para enfrentar compromisos difíciles.

Pero vean ustedes lo que sucede cuando se hace algo con mala gana, con aburrimiento: “Tengo que vestirme”. Presten atención a esas palabras: “Tengo que”.

“Tengo que desayunar”. De hecho, ahí hay una resistencia, una oposición, que vuelve muy difícil la tarea. Pero si ustedes están en vigilia descubren esa resistencia, y la matan. Ya no es tengo sino “quiero vestirme”, “quiero desayunar”. No es tengo, de mala gana.

Si entienden eso comienzan ustedes a descubrirlo todo. El día que lo identifica descubre uno que estar centrado es lo más agradable del mundo. Podría uno ir por la calle centrado meditando, como lo hace un Maestro.

Cuando una persona no piensa se manifiesta el propio Íntimo de momento en momento. Y puede uno escuchar la voz del corazón. Pero si está uno a toda hora con el batallar del pensamiento va sufriendo donde sea que vaya. Porque no está centrado en lo que está haciendo.

Si entendieron esto y ponen en práctica la Concentración, al cabo de unos años, sabrán concentrarse perfectamente en cada tarea que hagan. O sea, no estamos diciendo que en una semana, ni en un mes, ni en un año, sino que a través de la lucha, tarde o temprano, sabremos usar eso que se llama Concentración, y ninguna práctica va a fracasar.

Si aprovechamos esa Concentración para ir suplicándole a la Madre que elimine cada uno de los detallitos que intentan sacarnos de la Concentración avanzaremos en la muerte psicológica.

Si decimos “vamos a relajarnos”, entonces empezamos a relajar el cuerpo y nos relajamos. Si digo: “voy a estar en vigilia todo el día”, todo el día estoy en vigilia, porque sé concentrarme.

Si estoy trabajando muerte estoy trabajando en la muerte. Si voy a meditar, medito. Si voy a meter mi cuerpo en estado de Jinas, lo meto. Si voy a hacer una retrospección, para recordar una vida pasada, la hago y nunca fracaso.

El fracaso lo pone la distracción. Cuando uno se acostumbra a hacer las cosas sin distracción siempre triunfa en lo que está haciendo. Entonces, ahí esta el primer punto: Aprender a tener Concentración.

SEGUNDO ASPECTO DE FRACASO:

LA FALTA DE FE. ¿Qué es no tener fe?: Dudar, y la duda siempre lo lleva uno al fracaso. ¿Qué es tener fe?: Saber, tener la certeza.

Es distinto saber que creer. Uno puede creer que puede hacer muchas cosas. Por ejemplo, yo puedo creer que puedo volar, pero si no he volado, a la fija no vuelo. Me puedo quedar todo el día aleteando y no arranco. ¿Cierto? Pero cuando yo sé cómo volar arranco. Ahí está la diferencia.

Entonces, para tener fe, se necesita vencer algo que se llama la duda. ¿Qué nos hace dudar? Indudablemente, una sola cosa: estar uno a toda hora con la imaginación mecánica diciéndonos: “¿será que sí?”.

Si a uno le dicen haga estos pasos: 1, 2, 3, 4 y 5, hay que ir a hacer el paso 1, el 2, el 3, el 4 y el 5. Pero comienza la imaginación mecánica a dudar. Indudablemente, cuando entra la duda aparece una cosa que se llama fracaso.

Tan pronto uno duda sobre si sacará esa práctica, inmediatamente empieza a titubear. Lo que le pasa a la mayoría de los alumnos.

“¿Será que ese loco ahí nos está engañando? ¿Será que sí regreso al cuerpo físico después de esta práctica? ¿Será que es así? Y comienzan con dudas. ¿Será?

Y preguntar si será es sospechar que no se va a poder. Esto es lo que lo lleva a uno a fracasar.

Uno debe empezar con cierta seguridad el trabajo. Si le dijeron “hagamos los pasos 1, 2, 3, 4 y 5”. Pues hagamos los pasos 1, 2, 3, 4 y 5 y veamos qué aparece. En el momento en que lo estamos haciendo, estando concentrados, veamos qué incide en cada paso y corrijamos lo que aparece. Indudablemente, como resultado aparecerá lo de siempre, la cruda realidad de los hechos.

Cuando uno ya no duda no deja que el Diablo lo convenza. Cuando uno vence la duda inmediatamente hace y surge la sabiduría, la fe en lo que está haciendo. Y después no vuelve a dudar jamás.

Está bien que una persona que no se ha desdoblado conscientemente dude del desdoblamiento. Pero una persona que ya se desdobló conscientemente, averiguó, verificó, investigó, no tiene nada que dudar. Simplemente aplique y tiene sus resultados.

Decía un Maestro que hay cuatro normas en el trabajo esotérico. Estos cuatro pasos es bueno que todos los anoten y los tengan presentes:

1- ANHELAR: ¿Qué es anhelar? Es desear. Si ustedes se van a desdoblar tienen que desear hacerlo. Si no quieren desdoblarse ¿para qué hacen la práctica? Primero hay que desear y querer. Y Desear es Anhelar. Y querer no es otra cosa que imaginar.

2- El segundo paso es OSAR: ¿Qué es osar? Empezar a hacer. O sea, “voy a ir a desdoblarme” es el deseo de desdoblarse, ¿cierto? Pero ya empezar a desdoblarse es osar, comenzar, atreverse. Y empezar es ponerse a trabajar con la voluntad en algo que uno desea hacer. Estar centrado en lo que se desea hacer. Si entienden eso habrán dado un paso muy importante.

3- HACER: Indudablemente, el que empieza a hacer en algún momento termina de hacer. Esto tiene comienzo y tiene final. Ustedes empiezan a hacer una tarea, porque aquí ya empezaron, y de un momento para otro la hicieron. Pero acuérdense siempre que el que hace es el Ser, la Conciencia, y el que actúa es el yo. Una cosa es actuar y otra cosa es hacer. Aquí estamos diciendo hacer, que es del Ser. Entonces aquí está la Voluntad, y aquí está el hacer.

4- CALLAR: Si uno no calla empieza al otro día como loro: “¡Ah! Es que hice una desdoblada, y en eso duré ocho horas allá metido, e investigué la vida hasta de San Macanuto. Y aquí, y allí y allá. ¿Y qué sucede? A los dos días llega la policía interiormente: “venga compañero”, y lo meten por allá en un calabozo, por estar de chismoso.

Hay que saber que nosotros aquí pensamos en auto-realizarnos, y auto-realizarnos es lo contrario de hablar. Es aprender a callar, a guardar silencio.

Entonces, ven que fulano en astral está pretendiendo a mengano y se quedan callados. Coman callado, en todos los casos.

Nadie puede hablar de lo que ve en astral, porque o deja de verlo o se vuelve mago negro. Y luego monta consultorio de clarividencia y otra serie de cosas.

Pero si la persona sabe callar todos los días se desdobla, todos los días ve, todos los días investiga, todos los días cambia, todos los días mata yoes, hace las cosas como tiene que ser. Sin embargo, si habla no lo deja ser. Por eso es que cada uno de nosotros se pone sus propias limitaciones, porque al principio nos sentimos orgullosos de las cosas que hacemos. Tan pronto sacan la primera práctica ahí quedan.

Una persona que hace sabe. Y si sabe ya no vuelve a dudar. Ya tiene fe en lo que hace. Ha vencido a la ignorancia, ha vencido la duda, y ha logrado la fe.

TERCER ASPECTO DE FRACASO:

Algo que es importante que trabajemos desde ahora es EL TEMOR.

El Temor vuelve a todo el mundo impotente e incapaz. Cuando una persona tiene miedo no hace. Esta es la fuerza contraria al Amor, que está en la Obras. El temor castra a todo el mundo. Veamos ejemplos específicos:

Imaginemos que de un edificio que está allá vamos a colocar una banda templada de acero hasta aquí, a quince centímetros de altura. Le vamos a poner unos pasamanos y un tapete para que quede bien segura.

De ahí, a quince centímetros de altura del piso, sobre esa banda de acero bien templada, va a ir avanzando cada uno de ustedes tomados del pasamanos, caminando sobre la alfombra. ¿Alguno imagina que no puede? ¿Todos pueden? ¿Hay alguno que crea que no puede?

Vamos a hacer la misma tarea pero a cien metros de altura. Vamos a subir la misma banda, vamos a ponerla templada con su tapete y todo. Luego les decimos a cada uno: “vaya usted”. ¿Usted pasa? Y así, se darán cuenta de que no va a pasar ni uno solo. ¿Por qué? Porque inmediatamente la imaginación nos mete a nosotros el miedo. Y si no queda resuelto nuestro temor, mientras la imaginación no resuelva, la voluntad no trabaja.

Mientras ustedes no resuelvan sus miedos no podrán desdoblarse, no podrán meditar, porque no les va a funcionar la voluntad, que es la que los lleva al hacer. Es importante comprender eso.

CUARTO ASPECTO DE FRACASO:

El cuarto punto es muy importante: EL OBJETIVO:

Indudablemente, si ustedes han leído sobre el secreto del éxito, sabrán que cuando uno tiene un objetivo nunca fracasa. Pero cuando uno no tiene objetivo es un vago.

Por ejemplo: voy a salir de mi casa, pero no sé para dónde voy, si voy para arriba o para abajo. Y cuando llego a la esquina y decidí tomar uno de los dos caminos, no sé si ir para el norte o para el sur. ¿Cierto? Porque no tengo un objetivo, no tengo rumbo, no sé para donde voy.

Enseñan los expertos que de 10.000 barcos que salen de puerto con un objetivo determinado 10.000 triunfan, o sea, siempre llegan a donde van. Pero imagínense un barco cargado con toda la tripulación, los víveres y todo. Le dicen al capitán: “¿arrancamos?”. “Sí, arranquemos”. Y preguntan: “¿para dónde?”. “No sé. No sé todavía”.

Entonces ¿qué sucede? La tripulación empieza: “echemos para París”, “no, mejor salgamos para Alemania. Otro dirá: “no, mejor vamos para New York”, y así sucesivamente. Luego, toda la tripulación se pone a pelear y nadie hace nada. ¿Pór que? Porque no hay objetivo.

Eso nos pasa exactamente a nosotros. Cuando uno dice: “me voy esta noche a investigar esto, esto y esto”. A hablar con determinado Maestro, ir a determinada ciudad, investigar, encontrar a fulano, ir a buscar un mineral que está enterrado en la tierra que lo voy a sacar, etc. Lo que sea pero un objetivo determinado. Ahí siempre tendremos éxito, porque el éxito es el objetivo.

Entonces, ni bien nos desdoblamos, arrancamos para donde vamos y no perdemos tiempo. Lo grave es estar uno por ahí pajareando. No saber uno para donde va ni de donde viene.

Siempre tenemos que tener un objetivo: Ir al Tribunal, investigar cómo está determinado negocio, hacer un traslado de fondos, hablar con determinado Maestro, investigar sobre determinado agregado psicológico, etc. Tener un rumbo determinado, acuérdense siempre.

Por eso, cuando se está haciendo la práctica de la relajación, decimos: ¿cuál es el objetivo que vamos a cumplir tan pronto nos desdoblemos? ¿Cuál es el objeto de ir a buscar a determinado Maestro? Tengo que saber qué es lo que le voy a preguntar. ¿Le voy a preguntar cualquier cosa o simplemente le voy a ir a decir: qué tal, qué ha hecho? Como hacen en el plano físico todos. Para que le actualicen la historia personal. Siempre que se tiene un objetivo debe ser determinado, fijo.

Entonces, estudiemos un poco en qué estamos fallando en estos cuatro puntos: si está faltando Concentración. Si tenemos la Fe. Si encontramos yoes de Temor pidámosle a la Madre que nos los elimine. Y finalmente pongámonos un Objetivo. Con esto no se debe fracasar.

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